Relajarse

La forma más común ahora mismo para relajarme es dar paseos por la ciudad con Carmen. Barcelona es bonita, la temperatura es agradable, vamos al Syra de Sant Joan a coger un café y caminamos. A Carmen le encanta fijarse en los edificios, es muy sensible a rincones particularmente bellos o feos. Me señala terrazas escondidas con plantas tropicales, edificios horrendos en medio del modernismo catalán, librerías repletas de libros que se ven a través de una bonita galería, etc. Me gusta aprender a fijarme en esto.

En casa de mis padres paseo con mi abuela. Ella va a otra velocidad. Siempre me dice que por qué voy con tanta prisa. Es placentero salir a pasear (200 metros, no más) de forma pausada. Sentarnos en los bancos y ver a la gente pasar. Solemos estar en un silencio cómodo. A veces le vienen a saludar vecinos. Ella sonríe y cuando se van suelta «¡qué palizas!»

Escribiendo esto me relajo.